Después de más de 44 años trabajando, y casi sin darme cuenta -señal de que he disfrutado mucho de mi experiencia laboral- ha llegado el momento de retirarme y de dar un paso al lado, es por ello que comparto con tod@s vosotr@s el hecho de entrar en una nueva etapa de la vida: la jubilación laboral.
Antes que nada pido perdón de manera anticipada por la extension de éste post, pero tengo mucho que contar…..
Me jubilo laboralmente, que no profesionalmente, ya que siempre seré un enfermero fiel a mis convicciones y a mi compromiso con el cuidado de las personas con heridas.
Doy un paso al lado para quehttps://prevencionulcerasyheridas.com/wp-admin/post.php?post=9636&action=edit&classic-editor#edit_timestamp otros vayan creciendo y tomando el relevo, y en la medida de mis fuerzas, espero seguir aportando lo que pueda en enseñar, animar y asesorar, mentoria-mentorship, – ¡que bella y explícita palabra ¡-, estudiar e investigar en el apasionante mundo del cuidado a las personas con heridas . Y ahora, que nos acercamos inexorablemente a esta etapa de la vida en la que uno y su entorno empezamos a ser más usuarios del sistema de salud, a continuar luchando por un sistema público y equitativo que garantice al máximo la seguridad de sus pacientes y usuarios.
En los últimos días he tenido la oportunidad de conversar sobre la jubilación con Isabel Pérez, una gran enfermera y mejor amiga que estudió el proceso de jubilación de las enfermeras en el marco de su tesis doctoral. Coincido plenamente con ella en el hecho de que, durante muchos años, la jubilación se ha asociado a la pasividad y la dependencia, una visión que, día a día, ha ido quedando obsoleta.
La jubilación es un hecho social y una transición vital en la que el verdadero reto no consiste en dejar de trabajar, sino en aprender a vivir de otra manera.
Supone un cambio de ritmo y de rol que, además de permitir mirar e interpretar el pasado con serenidad, alejados del ruido del día a día, abre también espacios a nuevas formas de participación y compromiso social, aportando conocimientos, experiencias y valores.
De este modo, la jubilación se convierte en una oportunidad para la redefinición personal, el bienestar emocional y la implicación social, favoreciendo un envejecimiento activo y significativo.
Para quienes hemos tenido la fortuna de vivir nuestra profesión —sea cual sea— de manera activa y comprometida, considero que este es un valor que merece ser aprovechado
Jubilarse no es, o no debería ser morir profesionalmente, es por ello, que para intentar devolver a la sociedad y a mi profesión lo mucho que he recibido de ellas, junto a un entusiasta grupo de profesionales, muchos de ellos, recién jubilad@s, o en ciernes de la jubilación, hemos iniciado un nuevo proyecto creando una organización interdisciplinar sin ánimo de lucro y pionera en su ámbito, que nace con el compromiso de garantizar a las personas que viven en entornos de bajo poder económico, en situaciones de desamparo o en sistemas de salud poco desarrollados puedan disfrutar del derecho universal a recibir un cuidado adecuado de sus heridas -tal como se definió en la Declaración de Barcelona firmada recientemente por la EWMA, el GNEAUPP y la SEHER en el congreso europeo de heridas de marzo de 2025.
Se trata de la organizacion sin ánimo de lucro Jannu Ferides Cura de ferides per a tothom / Cuidado de heridas para tod@s /Woundcare for all, un proyecto que requiere el máximo apoyo de tod@s y al que tod@s, estais invitad@s a participar
Y 44 años trabajando dan mucho, pero mucho de sí. Es por ello que al recapitular y pensar en ellos la primera palabra que me viene a la cabeza es gracias.
En primer lugar gracias a mis padres, unos humildes trabajadores, quienes lo dieron todo por sus hijos y nos inculcaron unos sólidos valores. Gracias también a mi familia inmediata, Maria, Martí y Gerard, ellos han sufrido mi pasión por la profesión y me han acompañado y apoyado siempre en todo. Sin ellos no habría podido hacer muchas de las cosas que hecho…
Y cómo no, gracias a las miles de personas con quienes como enfermero, y en mis diferentes facetas de actividad, he podido interactuar en una apasionante carrera profesional, al menos a mí me lo parece y así lo he vivido, con una privilegiada visión de 360 grados de nuestro sistema de salud, al haber tenido la oportunidad de trabajar en la atención primaria como enfermero asistencial y posteriormente en la gestión clínica, en la planificación sanitaria, en la docencia e investigación en un entorno clínico, en la industria, en la universidad y en el mundo de la emprendeduría y de la consultoría.
Como sociedad y profesionales durante estos poco más de 40 años hemos asistido a cambios que “a priori” jamás hubiésemos imaginado, tanto en la enfermería, como en el de nuestro sistema de salud, la atención primaria y el cuidado de las personas con heridas.
Nos ha tocado vivir en un mundo de cambios constantes a una rapidez vertiginosa, en el que el ímpetu del día a día muchas veces no nos permite ver o valorar la magnitud y transcendencia de los acontecimientos. Es cuando uno, por la razón que sea, se detiene y mira hacia atrás, cuando se da cuenta de la verdadera dimensión y profundidad de lo acontecido.
Mirar atrás es un sano ejercicio que nos permite conocer la historia que condiciona nuestro presente y que nos da pistas para intentar afrontar el futuro.
Además, el tiempo tiene este encantador efecto balsámico que hace que nos quedemos con los aspectos positivos y olvidemos los negativos.
Permitidme que, en un contexto de pesimismo generalizado en los diferentes actores de la atención sanitaria, marcado por la pérdida de valores y la presencia de intereses espurios que acechan a algunos de los valores esenciales de nuestro sistema de salud, ponga en valor lo que a mi modo de ver son las cuatro grandes reformas en las que he tenido la oportunidad de participar o que he podido disfrutar a lo largo de mi vida profesional
Jubilación es sinónimo de vejez, y algunos asocian a la vejez el contar batallitas, y con esta licencia, que creo plenamente justificada, permitidme, sobre todo a los más jóvenes, que os hable de estas, mis cuatro grandes reformas, más aún en unos tiempos en los que prima la inmediatez y se mira, respeta y valora muy poco el pasado, que insisto y reitero, ha permitido construir un presente que hay que defender, consolidar y hacer más fuerte y que nos da pistas para encontrar respuestas al futuro que nos acecha.
Me refiero a estas cuatro reformas de manera aislada y diferenciada para, de una manera didáctica facilitar su descripción y análisis, pero la verdad es que éstas, en lo que a mi refiere y en mi práctica laboral, han interactuado y se han potenciado y enriquecido entre sí, configurando lo que ha sido mi particular ecosistema profesional, del que insisto, me siento muy orgulloso y privilegiado, y por ello quiero compartir.
La primera reforma que me ha tocado vivir es, como no, la de la enfermería.
Un servidor es fruto de la gran revolución que representó, hace casi 50 años, la entrada de la enfermería en la Universidad en España. Cursé el diplomado universitario en Enfermería en la tercera promoción (1979-1982) de la Escola Universitaria d’Infermería de la Universitat Central de Barcelona
Aún recuerdo el entusiasmo de una generación de jóvenes y disruptoras enfermeras docentes, y por citar a una y sin que ello represente menoscabar a muchas otras, que también se lo merecen -esta va a ser una constante en el presente escrito-, cito a Rosa Blasco, recién nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Granada. -¿Qué dífícil que es en este país reconocerles a tiempo a las personas sus méritos? , y que palpable que es la frase de que uno no es profeta en su tierra-.
También me viene a la memoria un momento en que siendo estudiante de segundo de carrera escuché a Rosa afirmando que la enfermería podría llegar algún día al máximo nivel de la academia, el doctorado, y allí -Rosa- me dije a mi mismo en que algún día llegaría a ser doctor…
Otro recuerdo que conservo son las entusiastas y alentadoras palabras de Marga Peya en el transcurso del 1er Congrés d’Infermeria Catalana de Girona organizado por la entonces recién creada Associació Catalana d’Infermeria en diciembre de 1981, al que asistí como alumno. Una premonición de que los congresos, como espacio de difusión, cambio, debate y discusión científica, iban a ser una constante en mi vida profesional.
En estos más de 40 años hemos visto crecer a la enfermería hasta cotas impensables, tanto en la vertiente asistencial, como en la docente y la investigadora, no con pocas dificultades, pero sí con un gran tesón e ilusión, situándola en la vanguardia de la enfermería europea.
Sin lugar a dudas hoy en día, a pesar de las grandes dificultades, y por qué no decirlo, a pesar de una gran cantidad de obstáculos y de impedimentos, la enfermería de nuestro país goza de un elevado nivel científico, profesional y humano, reconocido también a nivel europeo, les duela lo que les duela a algun@s en nuestras latitudes más cercanas, que de todo hay en la vida del Señor.
Cuesta creer que la enfermería en España aún no goce del pleno reconocimiento laboral y profesional que merece por parte de la administración, siendo, paradójicamente, el colectivo más valorado por la sociedad, que hemos estado cuando se nos ha necesitado, baste recordar, y por poner un ejemplo, de nuestro papel en primera línea durante la pandemia.
Una etapa muy importante de mi trayectoria profesional y de mi contribución al desarrollo de la enfermería está relacionada con una brillante enfermera, Àngels Elias, – luego hablaré de ella – y con Vicky Sanfeliu, quienes me dieron la oportunidad de incorporarme a un gran proyecto, la Revista Rol de Enfermería.
Una disciplina científica requiere, entre otros motores, de una revista científica y allí Àngels y Vicky, junto a Néstor Bereciartu fueron visionarias y pioneras.
De estos casi quince años en la revista Rol, recuerdo los consejos de redacción de los miércoles en los que arreglábamos el mundo con Vicky, Àngels, Marisa, Dolors, Nati, Teresa, Joan Lluís, María Jesús, José y Marta. También recuerdo el nacimiento de una de mis pasiones, el mundo de la comunicación científica. Y ahora, en la dictadura de los factores de impacto y del mercantilismo que subyuga y condiciona la difusión del conocimiento científico reivindico en voz alta.
¡Cuantas vocaciones enfermeras investigadoras y comunicadoras tuvieron como primer punto de contacto en nuestro país y en Latinoamérica a la reciente y tristemente desaparecida Revista Rol de Enfermería!
La segunda reforma que he vivido es la del Sistema de Salud de Catalunya.
Recién acabados mis estudios de enfermería se produjo el traspaso de las competencias de sanidad a la Generalitat de Catalunya (1982). Por circunstancias que después comentaré, el año 1985, y de la mano de Àngels Elias, me incorporé como técnico a la Sección de Enfermería del entonces Departament de Sanitat i Seguretat Social de la Generalitat de Catalunya. Àngels había recogido el testigo de otra pionera de la enfermería catalana moderna, Carolina Menéndez en el liderazgo de una pionera sección de enfermería, integrada en las estructuras centrales de la planificación sanitaria de Catalunya, una novedosa y valiente iniciativa que tanto ayudó al desarrollo del Sistema de Salud y al de la enfermería de nuestro pequeño país.
En los tres años intensos que pasé en el Departament de Sanitat tuve la ocasión de trabajar además de con Àngels, aportando la visión enfermera en un gran equipo interdisciplinar, con Xavier Trias, Xavier Palet, Helena Ris, Xavier Pomés y un largo etcétera de grandes personas y profesionales, en la configuración de un nuevo sistema de salud para Catalunya, un sistema que orgullosamente, y a pesar de los retos y de las dificultades, nos sitúa hoy en día en la vanguardia de la atención de salud en España y en Europa.
La tercera reforma en la que he tenido el privilegio de participar es, valga la redundancia, la reforma de la atención primaria de salud (APS) en Catalunya.
A ella llegué de manera accidental al acceder, al inicio de mi carrera profesional, a una interinidad como “practicante de zona” en el CAP Canteres, un centro de salud, entonces llamado ambulatorio, en el humilde barrio de Roquetes, en Barcelona, que fue uno de los cuatro centros piloto para la reforma de la atención primaria en Catalunya y en los que se experimentaba un nuevo enfoque para el primer nivel de atención.
Allí, a mediados de los 80 del siglo pasado, pude implementar un pionero programa de atención domiciliaria, en el que por cierto, el cuidado de las heridas ocupaba un lugar muy importante, y ello me permitió aportar mi granito de arena, en un tiempo en el que el trabajo de enfermería en el primer nivel asistencial era totalmente residual y centrado en el soporte administrativo a otros profesionales o la administración de inyectables y curas básicas, a contribuir a desarrollar y hacer crecer el potencial de la enfermería como disciplina universitaria en el primer nivel de atención de salud intentando dar respuesta a la Declaración de Alma Atta de la OMS (Salud para todos en el año 2000).
La publicación de un par de artículos sobre el nuevo rol de la enfermería en la atención primaria y un nuevo abordaje de la atención domiciliaria, Torra i Bou JE. Atención domiciliaria y atención primaria de salud. Rev Rol Enferm 1989 125. 37-43. y Torra i Bou JE. Atención domiciliaria en el CAP Cantera. Rev Rol Enf 1988. 113 64-69 me abrieron las puertas a trabajar, tal como he comentado antes a la Secció d’Infermeria del Departament de Sanitat y colaborar entre otros proyectos en la definición y el despliegue del nuevo modelo de atención primaria en Catalunya, sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos más importantes en la historia reciente de la enfermería de nuestro país.
Recuerdo de aquellos años el trabajo con el Consell Assessor d’Atenció Primària, el Institut d’Estudis de la Salut y con figuras como la de Carme Solé quien había trabajado con el doctor Jordi Gol en el CAP Bonaplata de Barcelona, sentando las bases de una nueva atención primaria de salud.
Sin saberlo, estábamos haciendo historia y a su vez, cambiando la realidad. Un ejemplo de los cambios que estábamos introduciendo en el sistema de salud eran las amenazas de demandas por intrusismo profesional, por parte de algunos profesionales inmovilistas reacios al nuevo rol de la enfermería por el mero hecho de desarrollar las consultas de enfermería en APS y que tuviésemos un cometido diferenciado e independiente dentro del equipo de salud. ¡Vivir para ver¡
Una vez más mis “submundos laborales” se entrelazaron y de la mano de Xavier Palet y de Joan Costa, dejé la planificación central y aterricé en el entonces Consorci Hospitalari de Terrassa (CHT) para poner en marcha, a finales del año 1989, el CAP Terrasa nord, el primer CAP de Catalunya que no gestionaba el Institut Català de la Salut (ICS), sino que iba a ser gestionado por un consorcio público, el CHT.
El CAP Terrassa nord siempre será mi CAP. De hecho aún hay personas que piensan que soy de Terrassa… Allí junto a un entusiasta equipo de profesionales, médicos, enfermeros, y administrativos de la salud, tuve el honor de participar junto a Santi Rodríguez y a Isabel López en poner en práctica, y en la vida real, la esencia de la reforma de la APS.
En el CAP Terrassa nord tuve la oportunidad de vivir el desarrollo de la APS e ir integrando de una manera consolidada el cuidado de las heridas en un contexto de gestión clínico asistencial. Otra gran decisión fue el hecho de combinar la gestión con la clínica. Los siete años que pasé en primera línea de la gestión dan mucho, pero que mucho …, de sí. Es imposible resumirlos en un párrafo.
Como muestra representativa me quedo con las palabras de Ció Tor, una gran enfermera y compañera, recientemente jubilada, quien desde el Hospital de Terrassa fue a trabajar al CAP Terrassa Nord y me comentaba, con motivo de su jubilación, unas palabras que me llegaron al corazón, Joan Enric, “eres la persona que me enseñó a amar la enfermería familiar y comunitaria”.
El trabajar en uno de los consorcios pioneros en Catalunya que englobaba atención primaria y atención hospitalaria, me llevó luego a prestar mis servicios en la estructura de dirección del mismo y en su departamento de investigación, la Fundació Joan Costa.
Allí, en un entorno de sistema integrado de salud, tuve la oportunidad de poner en marcha junto a mi querido colega y amigo Justo Rueda y otros profesionales, y con el apoyo de Enric Agustí y de Carme Solé como directora de enfermería del ya entonces Consorci Sanitari de Terrassa (CST), la primera unidad interdisciplinaria de heridas de España fruto de la evolución natural de una comisión de prevención de lesiones por presión que integraba a la atención primaria, la atención hospitalaria y la atención sociosanitaria. Fueron unos inicios apasionantes, y a la vez difíciles y llenos de retos. De aquella época me quedo con un comentario que me hizo años después Loli Hinojosa, una de las integrantes de nuestra unidad, ”Joan Enric, te avanzaste diez años a los tiempos … “
Y los acontecimientos me iban llevando de manera natural a mi cuarta reforma, la del cuidado de las personas con heridas
De hecho, mi primer contacto con el apasionante mundo de las heridas fue hace muchos años, muchos … concretamente hace casi 50 años, cuando aún no era un profesional de la salud, y desde el voluntariado en la Cruz Roja de la Juventud, un embrión para el cambio a los nuevos tiempos de la Cruz Roja, junto a Toni Bruel, Ramón Ciurana y Carmen Gabaldón, entre otros muchos compañeros, atendíamos a personas ancianas con úlceras vasculares en el seno de nuestro grupo de acción social…
Cosas de la vida, con Carmen Gabaldón, 50 años después, continuamos haciendo voluntariado los martes en Caliu, espai d’acolliment. En Catalunya tenemos un dicho que resume esta situación, “Roda el món i torna al Born”.
El paso por la Cruz Roja de la Juventud de bien seguro que condicionó mi vocación sanitaria y enfermera, así como afinidad por el cuidado de las personas con heridas, lo que se iba a convertir en un futuro en una constante en mi vida profesional como enfermero
Ya me he referido a mi trayectoria profesional como enfermero comunitario, trayectoria en la que en un momento de lucidez tomé una de las decisiones más importantes de mi vida, combinar la gestión con la clínica, y dentro de la clínica el cuidado de las heridas, tanto desde la vertiente de la atención domiciliaria en la atención primaria, como en el tratamiento de primero las lesiones por presión y después todo tipo de heridas complejas, cosa que me hizo lo que descubrir también mi pasión por la prevención.
Y otro importante punto de inflexión, fruto de las casualidades de la vida, de la mano de Néstor Bereciartu, y también por un tema relacionado con un artículo, conocí, cuando ya estaba abducido por el apasionante mundo del cuidado de las personas con heridas, a quién en poco tiempo se convertiría en uno de mis mejores amigos, a Javier Soldevilla, una, en todos los aspectos, gran, pero que muy grande persona.
Allí empezó una sólida y profunda relación, amistad y comunión de intereses. Algunos nos querían hasta aquel entonces enfrentados y trabajando por separado, pero decidimos unir esfuerzos y trabajar conjuntamente, lo que algún que otro problema nos trajo, sobre todo de quienes nos veían como una amenaza para sus intereses, pero hace 30 años éramos (y seguimos siendo) jóvenes e inconformistas y nos apasionaban y nos siguen apasionando los retos
Junto a Javier, y acompañados del grupo de personas que poco tiempo antes habían iniciado el proyecto del GNEAUPP,Carmen, Ana, Helena, Fernando M., José Antonio y Sergio Juan, y luego Chuchy, Fernando G., Teresa, Pilar, Luis Miguel, Justo, empezamos a poner las bases de otra gran reforma, la del cuidado de personas con o en riesgo de lesiones por presión y posteriormente las heridas crónicas.
En aquellos tiempos luchábamos, cual Quijotes, contra nuestros peculiares molinos de viento, la inevitabilidad e invisibilidad de las lesiones por presion, la cura con gasa seca, l@s del “a mí me va bien así”, l@s del jabón lagarto, l@s de las costritas, l@s de la práctica basada en la cronoevidencia, los de la práctica basada en sus gonadas, los de la práctica basada en el esoterísmo, los del “siempre se ha hecho así”, los que sacaban en Semana Santa al Cristo de la povidona…., pero nosotr@s, y cada vez siendo más, siempre con un objetivo en mente: configurar un cuidado científico de las heridas basado en la mejor evidencia posible, reto en el que aún y los años pasados seguimos inmers@s.
Los tiempos evolucionan, y algunas dimensiones involucionan, ahora paradójicamente también nos enfrentamos a otras nuevas amenazas a la disciplina científica del cuidado de las personas con heridas, es el caso de la simplicidad de algunos mensajes en las redes sociales y la sustitución del estudio, formación, investigación y fomento del espíritu crítico mediante mensajes grandilocuentes y recetas fáciles de consumo inmediato.
Pero volvamos al pasado…En aquellos años fuimos osad@s, yo diría que muy osad@s, y desde la enfermería hicimos crecer una sociedad cientifica, el Grupo nacional para el estudio y asesoramiento en úlceras por presión y heridas crónicas (GNEAUPP)que a imagen y semejanza del National Pressure Ulcer Advisory Panel (NPUAP) norteamericano, aglutinase a profesionales de todas las disciplinas implicados o al menos sensibilizados ante un problema como las úlceras por presión.
Por aquellos entonces aún había personajes, parientes cercanos de el Cid Campeador o de los primeros homínidos de Atapuerca, que creían que no había vida inteligente fuera de sus profesiones,-¡reliquias del pasado¡-, pero el GNEAUPP se fue consolidando como sociedad científica lo que sin lugar a dudas estimuló el crecimiento de la disciplina del cuidado científico de las heridas en España y Latinoamérica, tanto a nivel de la enfermería, como a de otras disciplinas relacionadas.
Al primer e innovador congreso de Logroño del año 1996, con posters hechos con cartulinas y en el que empezamos a conocer y poner cara a muchas de las personas que han liderado el cambio del cuidado de las personas con heridas en España, le siguieron hasta la fecha 15 congresos nacionales, tres de ellos en colaboración con la European Wound Management Association (EWMA) en los congresos de Granada 2002, Madrid 2014 y el de Barcelona 2025, un magno evento con más de 6400 asistentes de 90 países de los cinco continentes que es el mayor congreso sobre cuidado de heridas celebrado en el mundo y que dejó para la posteridad la Declaración de Barcelona sobre el cuidado de las heridas
Y además de trabajar en España, también empezamos a trabajar con nuestros colegas, siendo cofundadores y asistiendo al primer congreso del European Pressure Ulcer Advisory Panel (EPUAP) de la mano de George Cherry. Toda la vida recordaré el soporte y aliento de Sue Bale en mi primera intervención internacional en el impresionante auditorio del John Radcliffe Hospital de Oxford, ¡¡Hasta los chistes llevaba escritos¡¡. También por aquellos tiempos empezamos a trabajar en la segunda etapa de la European Wound Management Association (EWMA),bajo la presidencia y el ánimo de las incansables Christine Moffatt y Cristina Lindlohm, dos grandes referentes de la enfermería clínica en heridas. También tuve la oportunidad de empezar a trabajar con otra gran persona, Ellie Lindsay, quién me abrió las puertas de los Leg clubs, un más que interesante modelo social de cuidado a las personas con lesiones en las extremidades inferiores.
Y de la “cura con gasa y povidona yodada, del desconocimiento acerca del proceso de cicatrización, y del hay que limpiar las heridas con jabón lagarto y hay que hacer que el tejido de granulación sangre”, pasamos a la cura en ambiente húmedo, ¡sí y con mucha honra, la cura en ambiente húmedo, a partir de los hallazgos y posteriores desarrollos de George Winter, a la implementación de conceptos avanzados como la preparación del lecho de la herida (PLH) y del acrónimo TIME y sus posteriores evoluciones, a la implementación de un cuidado avanzado de las úlceras de pierna con la terapia compresiva multicapa, la terapia de presión negativa, las unidades interdisciplinares de heridas, la utilización de factores de crecimiento autólogos y otras muchas terapias avanzadas… , junto a dimensiones como la economía de la salud de las heridas y el énfasis en la calidad de vida de l@s pacientes con heridas.
Y lo más importante, una gran cantidad de profesionales de la salud, enfermeros y no enfermeros, empezaron a configurar en nuestro país un cuidado científico de las personas con heridas.
Una de las cosas que más me enorgullece es encontrarme con alguien que me diga, “tú me despertaste el interés por el cuidado de las personas con heridas….”, ¡¡No sabéis lo feliz que me hace¡¡
En aquella época, nuestro crecimiento profesional iba parejo al crecimiento e interés de la industria relacionada con el cuidado de heridas. En la industria también había grandes personas y visionarias, uno de ellos, Carles Ferrer, fue quien me convenció para ayudarle a consolidar la presencia de los profesionales clínicos en la industria relacionada con el cuidado de las heridas.
Esta fue una mini revolución dentro de la revolución del cuidado de las heridas. Y entonces. de la mano de un entusiasta equipo liderado por Carles Ferrer, junto a Joan Pich, Dolores González-Posada, Ferran Boya y Eva Arias conseguimos hacer normal la presencia de los profesionales clínicos, principalmente enfermeras, en la industria, aportando el punto de vista clínico y docente al desarrollo del cuidado de las heridas.
Siempre llevaré en mi corazón a mi Departamento Clínico de Smith&Nephew, primero en España y Portugal con Diana, Germán, Leti, Maribel, Mayte y Paco junto a nuestras inseparables Montse, María y Ana Belén. También conseguimos que se hiciese normal e imprescindible la presencia de enfermeras en la industria del cuidado de las heridas.
De esta, y otras buenas y sanas relaciones, entre la industria y la clínica crecieron también, gran cantidad de profesionales clínicos, apasionados por el mundo de las heridas, y como no, una novedosa iniciativa a tres bandas, el máster de la Universidad de Cantabria iniciado por Cristina Castanedo y seguido por Raquel Sarabia y Jaime Zabala, quienes conjuntamente con el equipo del GNEAUPP y el apoyo de Smith&Nephew, en sus 11 ediciones, fue una gran cantera de futuros líderes en el cuidado de heridas, abriendo la puerta al doctorado a una gran cantidad de profesionales.
Uno no puede parar quieto, esta ha sido una constante en mi vida profesional, y de la mano de Christine Dale, y trabajando conjuntamente con Joaquín, Kenneth, Laura y Gerardo, mi aventura profesional en Smith&Nephew continuó en un apasionante proyecto en Latinoamérica, que ya había empezado con el apoyo a Juana Sánchez de la Secretaria de Salud de México en la implementación de las Clínicas de Heridas en todas las instituciones públicas de dicho país, y continuó con la visión clínica de las heridas dentro de la industria a nivel regional con mis querid@s Adrianita, Azury, Edna, Suzana, Angélica, Felipe, Viky, Marcelita, Natalia…
Y en Febrero de 2016, y fiel a mi compromiso clínico y enfermero, se cumplió uno de mis sueños, acceder al doctorado desde una trayectoria meramente enfermera. Con ello culminaba en la Universidad de Alicante en el que me acompañó como tutor mi querido Pepe Verdú y Javier Soldevilla, Paco Pedro García y María Eugenia Galiana en el tribunal.
Hice el doctorado porque quise, y no por ningún requisito u obligación, y en el acto de defensa de mi tesis doctoral tuve el honor de tener a mi lado a mí familia, María, Martí, Gerard así como de otros colegas profesionales como Juanfran, Pablo y amigos de mi otro mundo, la montaña, con Jaume, Àngela y Anna, ¡todo un lujo¡
Por cuestiones estructurales del mundo de las multinacionales, mi trayectoria en la industria acabó en mayo de 2018 y empecé una nueva etapa profesional en el mundo de la Universidad y el mundo de la consultoría.
Mi paso por la Universidad fue breve, y empezó mal, una agencia de evaluación de calidad universitaria no me acreditó porque, aunque tenía más de un centenar de artículos y no menos capítulos de libros, estos no tenían el suficiente impacto al no haber sido publicados en revistas Q1 o Q2. ¡Sin comentarios! .Aquí puede ver el lector o que piensa un servidor de esta fanfarria de los factores de impacto artificiales y esotérico
Cuando temporalmente me incorporé al mundo de la Universidad, y tras una larga carrera profesional, intenté, sin éxito, un proyecto de enfermería académica que englobase, centrado en el cuidado enfermero de las personas con heridas, la formación en el grado, la formación en el postgrado y máster, la clínica con pacientes, la innovación y el desarrollo, la simulación y la definición de nuevos contextos combinando la docencia con la práctica… No fue posible, e insisto, esta es una asignatura pendiente si no queremos que la universidad, al menos en lo que hace referencia a la enfermería, se vaya alejando de la realidad asistencial y de las necesidades a las que se enfrenta el sistema de salud y la sociedad.
De todas maneras, todo tiene un lado positivo, la más importante, la respuesta de los alumnos del grado de enfermería, y aunque alguien un día peyorativamente me dijo, tienes alumnos de doctorado porque quieres sin darle ningún valor a ello…, aquí está uno de mis grandes retos personales y profesionales, acompañar, y espero que formar parte siempre de su vida, de grandes y valientes profesionales clínicos como Cecilia Movilla, Natalia Maella, Gemma Pérez, Anna Torres, Pere Coca, Andreu Ferrer, Álvaro Vilella y Omar Rodríguez quienes han confiado en mí para que les acompañe junto a Paco Pedro García, Laura Martínez, Joan Blanco, Cristina Bravo y Pilar Delgado en el largo, arduo y enriquecedor proceso del desarrollo de sus tesis doctorales. Solo les puse una condición… que cuando sean doctores acompañen, cuando tengan la oportunidad, a quienes quieran ser doctores…
Otro aspecto que me gustaría resaltar en mi última trayectoria profesional es que fui acogido por el magnífico equipo de una institución modélica y a su vez muy humilde, la Unitat de Ferides Complexes del Hospital Universitari de la Santa Creu de Vic, y ello me llevo a vincularme con un grupo de investigación único e innovador en nuestro país, el Tissue Reeneration and Repair Lab (Tr2Lab) del Institut de Recerca i Salut la Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya. ¡Gracias a las Martas (Ferrer, Otero y Casals) -en mi vida he visto tal concentración de Martas-, a Joan Espaulella y a Clara Masó por haber confiado en mí¡. Lo mismo digo de las entusiastas Carme Marquilles y Sandra Alexandre por contar conmigo como mentor de su innovadora y potente Consulta de Ferides Complexes d’Atenció Primària del ICS de Lleida, y como no de la Consulta de Ferides Pediàtriques del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona liderada por mi querida amiga y compañera Gemma Pérez.
En paralelo, otro de mis deseos se vio hecho realidad. Fundar Sapiens Consultants, la primera consultoría sobre cuidado de heridas y seguridad del paciente en integridad cutánea en España y Latinoamérica. Sapiens Consultants me ha permitido trabajar en proyectos de innovación y desarrollo, que ya hace más de veinte años empezaron junto con mi querid@s Teresa Segovia, Germano Natali y Nuria Vilamú, y luego continuaron con John Posnett, Gergory Schultz, Hanu Sariensen, Felipe Cabanas, Manel Carabén, Carles Salvadó, Rodrigo Aceituno, Lluís Arias, David Reif y también junto a Lel Coma en la aventura del Blog Piel Segura.
Todo ello me ha permitido, en mis últimos años de ejercicio profesional, estar en contacto y contribuir al crecimiento de la gran comunidad científica, relacionada con el cuidado de las personas con heridas, tanto desde el Comité Director del GNEAUPP junto a Javier, Paco Pedro, Pedro Luís, Manolo, Pepe, Pablo, Fernando, Carmen, Mayte, Estrellita, Justo, Luís, Àngel, Héctor, Cecilia, Piedad, Sara, Juanfran, Iván y José Antonio, como en las directivas del EPUAP, gracias Andrea Pokorna y Tom O’Conor y el board de la EWMA, ¡gracias Kirsi y Dimitri¡
¡Y cómo no! en múltiples actividades científicas y docentes, tanto en España, la última de mi carrera como profesional, hace unos días en Tortosa de la mano de Silvia Reverté de la Càtedra d’Innovació i Simulació en salut de les Terres de l’Ebre de la Universitat Rovira i Virgili y de la Comissió de Ferides del Hospital de la Santa Creu de Jesús, Tortosa,
Como en Latinoamérica, ¡Gracias a los centenares de ¿me regala una foto? ! El verdadero regalo es que alguien cuente uno para hacerse una foto.
A tod@s ell@s les dedico mi teoría de los Almocitos….
.Ya en la presentación de mi tesis doctoral fui cariñosamente apercibido por parte de mi querido, y siempre sarcástico amigo, Paco Pedro de que había batido un récord mundial de dedicatorias y agradecimientos en una tesis doctoral, pero Paco Pedro, asumo como propia una frase de Javier, ¡es de bien nacido ser agradecido¡. De todas maneras, me queda una cuestión pendiente que quiero puntualizar, he citado solo una pequeña muestra de los miles de personas a quienes tengo que agradecerles algo. Citarl@s a tod@s es totalmente imposible… Por favor, tomadlos como una muestra representativa, de una población de diferentes universos y de una enorme N.
De nuevo, ¡Gracias a tod@s¡, l@s pocos citad@s y sobre todo l@s (much@s) no citad@s
Y si habéis llegado hasta aquí, gracias por haberme permitido la osadía de haber compartido mi pasado y mi presente para contribuir a definir el futuro, de los que me siento muy orgulloso, y que sin lugar a duda, muchos de los que hayáis leído estas líneas, de una u otra manera habéis ayudado a que sean realidad.
Después de 44 años de trayectoria profesional, compartir una reflexión como esta no es solo mirar atrás, si no mirar mejor hacia delante.
Gràcies, Gracias.
Joan Enric Torra i Bou, Enero de 2026
