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A nadie se le escapa que en Seguridad del Paciente, la calidad de los cuidados, y por tanto, la reducción de eventos adversos, está en estrecha relación con el marco conceptual formulado por Donabedian en 2003 (Donabedian, A.  An introduction to quality assurance in health care. 2003.  Oxford University Press), quién establecía que en atención de salud una buena estructura conduce a buenos procesos, y los buenos procesos conducen a buenos resultados

Aunque los recursos humanos forman parte de la estructura, estos tienen una directa relación con los procesos y obviamente con los resultados de la aplicación de estos procesos que también incluyen recursos organizativos y recursos materiales.

Es pues una entelequia pretender conseguir unos resultados óptimos en Seguridad del Paciente sin contar con una adecuada dotación de profesionales bien cualificados. Esta afirmación aplica tanto a la atención sociosanitaria, como a la atención primaria y a la atención hospitalaria.

Las enfermeras son un recursos esencial para poder prestar cuidados de salud, y en España, tanto la dotación de enfermeras, como sus condiciones laborales están en niveles mucho más bajos que los países de nuestro entorno, lo que nos enfrenta al riesgo de que en un futuro próximo, por no decir en el presente, no tengamos suficientes enfermeras para prestar una atención de salud de calidad, en una población en la que la demografía y los condicionantes de salud incrementan día a día su nivel de dependencia.

La falta de enfermeras empieza a ser acuciante en la atención hospitalaria y la atención primaria, y es un problema de primer orden en la atención sociosanitaria.

Algunas mentes cortoplacistas  se escudan en solo ver una parte del problema y buscar la solución en formar como churros a nuevos profesionales como única estrategia, cuando lo que hace falta es además de formar a nuevos profesionales y formarlos bien (algún día hablaremos de la anecdótica presencia del cuidado de la integridad cutánea y las heridas en los currículos formativos), a  hacer que estos puedan desarrollar un proyecto profesional y personal que sea además compatible con una vida familiar normal.

“Es pues una entelequia pretender conseguir unos resultados óptimos en Seguridad del Paciente sin contar con una adecuada dotación de profesionales bien cualificados.” 

 

Reducir la solución a este importante problema a solo formar a más enfermeras en España, es además, malbaratar recursos públicos,  ya que una gran mayoría de estas, si no están bien retribuidas y no tienen un proyecto profesional coherente y atractivo,  se van a ir a otros países en las que están mejor retribuidas, o bien van a abandonar la profesión a la primera de cambio

En el caso de los cuidados de salud venideros  en España, aplíquese aquello de que: “A perro flaco todo son pulgas”.

Y si hay un nivel asistencial en dónde está situación es aún si cabe más dramática, es en la atención sociosanitaria. Los cuidados de enfermería son esenciales en la atención sociosanitaria, en la seguridad del paciente, y para ello, hacen falta enfermeras cualificadas, que estén bien retribuidas, que puedan trabajar con ratios dignos y que puedan desarrollar su proyecto profesional para poder cumplir su cometido profesional, cuidar a nuestros pacientes cada vez más dependientes.

Otra vez más, aquí aparecen nuevos oportunistas, amén de no financiar de la manera debida la atención sociosanitaria, y vuelvo a llamar la atención,

¡¡Cuidado con los políticos de baja estopa empeñados en bajar los impuestos (para los ricos)!!… que ya saben por dónde van a recortar de manera encubierta, salud, educación, servicios sociales…

Y como solución a este desaguisado, algunos políticos se empeñan en degradar el nivel de los profesionales que tienen que prestar cuidados de enfermería en la atención sociosanitario inventando nuevas figuras profesionales más baratas.

Para aquellos políticos gestores cortoplacistas cuya solución es no dotar del número adecuado de profesionales, con la calidad profesional y condiciones de trabajo adecuados y ven la solución en degradar el nivel, formación y condiciones de trabajo de quienes van a cuidar en la atención sociosanitaria, y por tanto, de la seguridad del paciente, aunque el sentido común debería bastar y ya aporta en si evidencia, ¡a evidencia explícita  me remito!

Recientemente se ha publicado una revisión sistemática que analiza la cantidad y la calidad de las enfermeras en resultados sensibles a los cuidados de enfermería en lo que vendría a ser nuestra atención sociosanitaria.

Tuinman A, De Greef MHG, Finnema EJ, Roodbol PF. A systematic review of the association between nursing staff and nursing-sensitive outcomes in long-term institutional care. J Adv Nurs. 2021 Aug;77(8):3303-3316. doi: 10.1111/jan.14840. Epub 2021 Mar 25.

La falta de enfermeras empieza a ser acuciante en la atención hospitalaria y la atención primaria, y es un problema de primer orden en la atención sociosanitaria.

 

En la revisión, se incluyeron 15 artículos. En ellos se identificaron 33 resultados de calidad asistencial, 21 se identificaron como resultados sensibles a la enfermería, de los cuales 13 mostraron una asociación significativa con el personal de enfermería, en concreto: Actividades de la vida diaria, comportamiento agresivo, incontinencia de vejiga/intestino, contracturas, habilidades de lenguaje expresivo, caídas, infecciones, capacidad de  movimiento, dolor, lesiones  por presión y pérdida de peso; como pueden ver muchos de ellos eventos adversos relacionados con la integridad cutánea

Sin embargo, los resultados de los estudios incluidos no son uniformes en cuanto a la relación entre las enfermeras tituladas, las enfermeras diplomadas, las enfermeras auxiliares (TCAE’s en España)  y/o figuras similares a las gerocultoras , aunque hay evidencia  de que un mayor número de enfermeras tituladas tiene un efecto positivo en los resultados sensibles de enfermería. En cuanto a los demás tipos de personal de enfermería menos cualificado, en especial los gerocultores, los resultados suelen mostrar una relación negativa.

Los autores sugieren que la investigación sobre la relación entre el personal de enfermería y la calidad de los cuidados debería ampliarse con variables de estructura y de proceso cuyo efecto mediador y moderador sobre la calidad de los cuidados se conozca, es el caso de los eventos adversos relacionados con la integridad cutánea. Estas variables podrían explicar las diferencias en los resultados de la calidad de los cuidados y orientar las iniciativas de mejora de la calidad, además de añadir personal de enfermería cualificado y/o tiempo por residente y día.

Alguien podría decir que para este viaje (evidencia) no hacen falta estas alforjas (evidencia), pero por favor que los políticos y gestores no se llamen a engaño o se hagan trampas al solitario, al menos egoístamente  por que algún día tendrán que recibir cuidados y ver (y sentir)  los toros desde el ruedo y no de la barrera.

Y a los que no somos ni políticos ni gestores, que cuando vayamos a votar exijamos a los partidos que nos expliquen sus planes en relación a la atención de salud y la atención sociosanitaria ¡¡y que podamos votar en consecuencia!!

Contemplar la Seguridad del Paciente en algo tan sensible a los cuidados de enfermería como es la integridad cutánea sin tener una adecuada cantidad de enfermeras bien formadas y con unas buenas condiciones de trabajo  es una entelequia, por no decir una amenaza y un peligro real,  tanto en  la atención sociosanitaria, como en la atención hospitalaria y en la atención primaria.

 

Joan Enric Torra Bou

 

2 Comentarios

  • Maria del Rocio González dice:

    Joan Enric: Coincido plenamente con tu publicación y citando la Carta para el cambio como solución práctica para la crisis de la fuerza laboral de enfermería global publicada por el CIE En el ámbito de su campaña “Nuestras enfermeras,Nuestro futuro en el marco de la celebración del Día Internacional de la Enfermera 2023, debemos continuar concientizando de que las enfermeras son clave para tener comunidades
    más sanas, sociedades con capacidad de reacción, de empoderarse en su autocuidado,economías prósperas y naciones poderosas.
    Es momento de que quienes formulan las políticas y quienes toman las decisiones tanto a nivel nacional como local tomen decisiones para construir y optimizar una fuerza laboral de enfermería duradera, fuerte, sana y sostenible. La Carta para el cambio del
    CIE presenta 10 actuaciones políticas fundamentales que los gobiernos y los empleadores han de emprender para crear y apoyar sistemas sanitarios que sean seguros, asequibles, accesibles y tengan capacidad de respuesta, además de cambiar el paradigma y visibilizar , valorar a la Enfermería, reconociendo que es un colectivo esencial para la salud de nuestros países y para llevar al mundo y a la profesión de
    nuevo hacia la salud.
    Reccordemos (que entre otros aspectos) Un incremento del 10% en la proporción de enfermeras con título de licenciatura está asociado a una reducción del 7% en las tasas de mortalidad (Aiken et al., 2014; Wieczorek-Wójcik et al., 2022)
    Saludos a todos, no podemos concebir brindar una aención de calidad sin una Enfermería Profesional capacitada en forma adecuada, con posibilidades de desarrollo profesional, reconocida, empoderada y con satisfacción laboral
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